En los anales de la historia de Yucatán, pocos nombres resplandecen con la intensidad y la pureza cívica del Eduardo Urzaiz Rodríguez. Médico psiquiatra, literato visionario, educador incansable y librepensador por convicción, Urzaiz encarnó en su vida el más alto ideal humanista: el perfeccionamiento del ser humano a través del conocimiento y la razón. Rodeado de masones colaboradores que impulsaron su visión progresista, su obra fue una piedra angular para la edificación del Yucatán moderno.
Nacido en Cuba en 1876, Eduardo Urzaiz encontró en la tierra yucateca no solo un hogar, sino un lienzo donde proyectar sus inmensos talentos. Su vocación por sanar las dolencias del cuerpo y la mente lo llevó a ser un pionero de la psiquiatría en México. Sin embargo, su visión iba mucho más allá de la medicina clínica; comprendía, con una lucidez humanista, que la ignorancia y el dogmatismo eran las verdaderas enfermedades que paralizaban el progreso de la sociedad.