Historia

Felipe Carrillo Puerto: La Piedra Cúbica y el Legado Masónico en Chichén Itzá

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Man in white dress shirt against maroon background with Masonic square and compass symbol featuring the letter G

"Al colocar este monumento en Chichén Itzá, la Gran Logia reconocía en Felipe Carrillo Puerto al constructor triunfante que había culminado una magna labor social." — 25 de septiembre de 1923, Chichén Itzá, Yucatán

En la rica y compleja historia de Yucatán, pocas figuras resplandecen con la intensidad de Felipe Carrillo Puerto. Recordado universalmente como un estadista visionario y un férreo defensor de los derechos del pueblo maya, existe una faceta fundamental de su vida que a menudo pasa desapercibida en los libros de texto tradicionales: su profundo compromiso con la masonería regular y su pertenencia activa a nuestra Orden.

Para Carrillo Puerto, los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad no eran meros conceptos teóricos aprendidos en un templo; eran la brújula rectora de su proyecto social y político. Archivos históricos de nuestra orden, como el acta fechada el 6 de agosto de 1919 de la "Logia Yucatán", dan fe incontrovertible de sus primeros pasos en la masonería de la capital meridana, consolidando su estatus como un hermano activo dentro de las columnas de la fraternidad regional.

Uno de los capítulos más fascinantes de esta relación fraterna ocurrió en el año 1923. Como parte de su política de reivindicación indígena, el gobierno de Carrillo Puerto impulsó la construcción de la carretera hacia la zona arqueológica de Chichén Itzá, una obra titánica realizada por manos mayas. Para el prócer, esta vía no era solo infraestructura, sino un "puente simbólico entre la grandeza ancestral de la raza y su descendencia".

"La noche del 25 de septiembre de 1923, bajo la luz de la luna llena, treinta y cinco miembros de la Gran Logia 'La Oriental' —nuestra actual Gran Logia Unida La Oriental Peninsular— acudieron a las majestuosas ruinas de Chichén Itzá para inaugurar un monumento cargado de misticismo."

— Sobre la ceremonia de inauguración de la Piedra Cúbica Piramidal, 1923

Para conmemorar este triunfo, la masonería regular de la región decidió rendir un tributo sin precedentes al ilustre hermano. Allí, inauguraron un monumento cargado de esoterismo y profundo significado: una Piedra Cúbica Piramidal, magistralmente esculpida por el artista y hermano Leopoldo Tommasi.

En el simbolismo masónico, la piedra bruta representa el estado de imperfección humana, la cual debe ser desbastada mediante el estudio y la virtud hasta convertirse en una piedra cúbica perfecta. Sin embargo, la Piedra Cúbica Piramidal va un paso más allá: simboliza el coronamiento de los esfuerzos, la finalización de una "obra maestra" y el triunfo definitivo del espíritu sobre la materia. Al colocar este monumento en Chichén Itzá, la Gran Logia no solo celebraba la apertura del camino, sino que reconocía en Felipe Carrillo Puerto al constructor triunfante que había culminado una magna labor social.

La ubicación y orientación del monumento no fueron dejadas al azar. La cara este de la piedra, orientada estratégicamente hacia el gran Castillo maya, exhibe un complejo mapa cósmico que incluye los símbolos del Sol, la Luna, Marte, Venus, Júpiter, Saturno y Mercurio, coronados por la geometría del universo. Es una amalgama perfecta donde el conocimiento masónico abraza el entorno natural y sagrado del Mayab.

Luna Llena

25 de septiembre de 1923, la luz que iluminó la ceremonia

35 Hermanos

Miembros de la Gran Logia "La Oriental" presentes

Piedra Cúbica

Esculpida por Leopoldo Tommasi, símbolo de la obra maestra

A más de un siglo de aquellos eventos, la Gran Logia Unida La Oriental Peninsular mantiene viva la llama de este legado. El monumento en Chichén Itzá permanece como un testigo silente de una época en la que los ideales de la Orden transformaron la vida pública del Estado. Hoy, seguimos invitando a los hombres libres y de buenas costumbres a unirse a nuestras filas, recordando que, al igual que nuestro hermano Carrillo Puerto, la verdadera obra de la masonería es construir templos a la virtud y tallar en nosotros mismos la piedra cúbica que sostenga un mundo más justo.

G:.L:.U:.L:.O:.P:.

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